Siempre que paso, en la esquina de mi
casa hay una botella en el piso, hace 2 años que vivo en este
mugroso barrio y hace como 2 meses que la noté, al principio no le di mucha
importancia. Siempre en la misma posición, y nadie la había
movido en todo el ese tiempo, puede que haya estado mucho antes
que yo la notara, no se.
Es pequeña, como de medio litro, y
transparente, esta polvorienta por fuera pero perfectamente limpia
por dentro. Al comienzo la veía y seguía caminando, no tenia ni tengo
tiempo para detenerme a ver una botella, pero siempre en mi trabajo,
esa estresante mierda laboral, siempre me quedaba pensando en que
cuando regrese la debería levantar y tirarla, como se debe, pero
siempre lo olvidaba.
Un día, lo recordé, me detuve en su
esquina, mire un rato la botella y la levante, y la inspeccioné,
pero la deje en su lugar de nuevo, no se, no podía tirarla,
cruzarmela cada día se me a vuelto una costumbre; seguí mi camino
como si nada. En mi casa, repugnante pocilga, me sentí lleno por un instante, un poco de algo en mi nada absoluta, después de mucho tiempo sin sentir algo así en mi horrible cara se pinto una sonrisa.
Desde ese día, cada vez que salia de mi repugnante pocilga, de mi mugroso barrio a mi estresante mierda laboral, la miro y sonrió, hasta la saludo cuando nadie esta cerca para ver mi horrible cara. Pero hoy a sido diferente, hoy volví de mi estresante mierda laboral y llegué a la su esquina, esperando verla y completar mi día, pero no estaba, la botella no estaba en su lugar, mire al rededor esperando verla en otro sitio, quizas alguien la había pateado por accidente, pero no estaba, por eso hoy llegue a mi repugnante pocilga, en mi mugroso barrio, de mi estresante mierda laboral y sin una sonrisa en mi horrible cara me despido de este mundo, para mañana solo serié un cuerpo inerte colgando por una soga desde el techo
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