En una esquina cualquiera, dos chicos esperan para cruzar la calle mientras los vehículos atravesaban sin cesar ,
ninguno de los dos conoce al otro, uno de ellos proviene de una familia de
pocos recursos, el otro de una familia adinerada, el niño pobre iba a su
trabajo mientras que el niño rico se dirigía a sus clases de piano.
El niño rico para de refunfuñar y quejarse debido al lugar
al que se dirigía, el niño pobre no dejaba de escuchar atentamente todo lo que
su compañero de esquina dice; está molesto, no puede creer que el niño rico se
queje por algo que él no tiene, poder educarse.
No pudo aguantar más y se volteó a hablarle:
-Discúlpame, pero no pude evitar escuchar todas tus quejas y
no puedo creer que te enojes por toda la libertad que tienes, yo tengo que ir a
trabajar todos los días para ayudar en mi cas aa traer dinero ¿Sabes lo que
daría por estar en tu lugar? ¿Qué me paguen para que pueda aprender cosas?
El niño rico hace una pausa, y con una sonrisa algo perezosa
le contesta
-Amigo mío ¿Crees que lo que esto es divertido, no? ¿Crees
que es divertido que tus padres no confíen en ti? ¿Qué te obliguen a hacer
cosas inútiles como tocar el piano porque creen que eres un idiota sin futuro?
Tú por lo menos tienes la confianza de tus padres en ti de traer dinero a tu
hogar. Amigo, yo en TU lugar no desearía estar en MI lugar, desearía estar
jugando con mis amigos, vivir mi infancia-. El niño rico hace otra pausa antes
de volver a hablar
- No digo que me gustaría estar en tu lugar, es obvio que es
duro vivir como vives, pero tampoco digo que mi vida allá sido linda hasta
ahora, desde que nací mis papás me han hecho estudiar e instruirme en decenas
de cosas, y eso me quitó mi infancia. Daria lo que fuera por detenerme un
momento y jugar, tener amigos, así como también lo deseo
para ti. A lo que quiero llegar es que es cierto que no es bueno que los niños
no estudiemos, pero tampoco que nos quiten nuestra infancia llenándonos de aprendizaje.
Los dos chicos no se percataron de que el semáforo ya había echo su trabajo y llevaba rojo un tiempo, cruzaron corriendo a la par. Se detuvieron en la otra esquina, se dieron un cordial saludo y cada uno se fue por su lado, deseando que el otro cumpla su sueño.
Los dos chicos no se percataron de que el semáforo ya había echo su trabajo y llevaba rojo un tiempo, cruzaron corriendo a la par. Se detuvieron en la otra esquina, se dieron un cordial saludo y cada uno se fue por su lado, deseando que el otro cumpla su sueño.
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